Jorge Bucay

"Estos cuentos han sido escritos sólo
para señalar un lugar o un camino.

El trabajo de buscar dentro,
en lo profundo de cada relato,
el diamante que está escondido...

...es tarea de cada uno"

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Por dónde empezar?

Tomada esta historia del libro "Coaching para emprender" de Gregory Cajina (aquí)

"...¿Qué camino debería tomar?

Ante esta incertidumbre se volvió hacia el Gato Sonriente y le preguntó:

- Por favor, ¿qué camino debo tomar para abandonar este lugar?
- Eso depende - contestó el Gato sin abandonar su sonrisa.
- Depende, ¿de qué?
- Pues del lugar a donde quieras ir.
- Me es igual ir a un lado que a otro.
- Entonces, poco importa el camino a tomar.
- Pero me gustaría llegar a alguna parte.
- Si caminas mucho, a algún sitio llegarás."

Extracto de Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas,
de Lewis Carroll

martes, 8 de marzo de 2011

Cuento hindú


Tomada esta historia de la web Coaching para todos (aquí )


Era un hombre que había oído hablar mucho de la preciosa madera de sándalo, pero que nunca había tenido ocasión de verla. Sólo conocía su aroma. También sabía que podía encontrarse en algunos países muy distantes al suyo. Y como sentía un fuerte deseo por poseer esta madera, se puso a escribir a todos los amigos que vivían en esos lejanos lugares solicitándoles un trozo de sándalo. Pensó que quizás alguno tendría la bondad de enviársela.


Comenzó a escribir cartas y cartas, durante varios días, siempre con el mismo ruego: Por favor, enviadme madera de sándalo. Pero un día de súbito, mientras estaba ante el papel, pensativo, mordisqueó el lápiz con el que tantas cartas escribiera, y de repente olió la madera del lápiz y descubrió que era de sándalo.



Reflexión: ¿Cuántas veces tenemos ante nosotros lo que necesitamos y no lo vemos?

http://coachingparatodos.com/

viernes, 18 de febrero de 2011

Haz lo máximo que puedas

Había una vez un hombre que quería trascender su sufrimiento, de modo que se fue a un templo budista para encontrar a un maestro que le ayudase. Se acercó a él y le dijo:"Maestro, si medito cuatro horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?".

El maestro le miró y le respondió: "Si meditas cuatro horas al día, tal vez lo consigas dentro de diez años".

El hombre, pensando que podía hacer más, de lijo: "Maestro, y si medito ocho horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?".

El maestro le miró y le respondió: "Si meditas ocho horas al día, tal vez lo lograrás dentro de veinte años".

"Pero ¿Por qué tardaré más tiempo si medito más?", preguntó el hombre.

El maestro contestó: "No estás aquí para sacrificar tu alegría ni tu vida. Estás aquí para vivir, para ser feliz y para amar. Si puedes alcanzar tu máximo nivel en dos horas de meditación, pero utilizas ocho, sólo conseguirás agotarte, apartarte del verdadero sentido de la meditación y no disfrutar de tu vida. Haz lo máximo que puedas, y tal vez aprenderás que independientemente del tiempo que medites, puedes vivir, amar y ser feliz".

Cuento extraído del libro "Los cuatro acuerdos.
Un libro de sabiduría tolteca". Dr. Miguel Ruiz