Jorge Bucay

"Estos cuentos han sido escritos sólo
para señalar un lugar o un camino.

El trabajo de buscar dentro,
en lo profundo de cada relato,
el diamante que está escondido...

...es tarea de cada uno"

miércoles, 7 de marzo de 2012

Cuento sobre el camino propio

Un sabio maestro llamado Lin estaba acostado en su lecho de muerte, rodeado por sus discípulos. Lloraba desconsoladamente y nadie lograba confortarlo.
Uno de sus alumnos le preguntó: "Maestro, ¿por qué está llorando? ¡Si usted es casi tan inteligente como el patriarca Abraham y tan bondadoso como el mismo Buda!".
Al escuchar esto, el anciano Lin respondió: "Cuando parta de este mundo a comparecer ante el Tribunal Celestial nadie me cuestionará por qué no fui inteligente como Abraham o bondadoso como Buda. Por el contrario, la pregunta que me harán será: "Lin, ¿por qué no fuiste como Lin? ¿Por qué no ejerciste tu potencial? ¿Por qué no seguiste la trayectoria que era la tuya propia y personal?"

Cuento extraído del libro 
"Coaching, el arte de soplar brasas", 
de Leonardo Wolk

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cambio de paradigma

Dos acorazados asignados a la escuadra de entrenamiento habían estado de maniobras en el mar con tempestad durante varios días. Yo servía en el buque insignia y estaba de guardia en el puente cuando caía la noche. La visibilidad era pobre; había niebla, de modo que el capitán permanecía sobre el puente supervisando todas las actividades.
Poco después de que oscureciera, el vigía que estaba en el extremo del puente informó: "Luz a estribor".
"¿Rumbo directo o se desvía hacia popa?, gritó el capitán. El vigía respondió "Directo capitán", lo que significaba que nuestro propio curso nos estaba conduciendo a una colisión con aquel buque.
El capitán llamó al encargado de emitir señales. "Envía este mensaje: Estamos a punto de chocar; aconsejamos cambiar 20 grados de rumbo."
Llegó otra señal de respuesta: "Aconsejamos que ustedes cambien 20 grados su rumbo".
El capitán dijo: "Contéstele: Soy capitán; cambie su rumbo 20 grados".
"Soy marinero de segunda clase -nos respondieron-. Mejor cambie su rumbo 20 grados."
El capitán ya estaba hecho, una furia. Espetó: "Conteste: Soy un acorazado. Cambie su rumbo 20 grados".
La linterna del interlocutor envió su último mensaje: "Yo soy un faro".
Cambiamos de rumbo.

Narración de Frank Koch en Proceedings, revista del Instituto Naval
Extraído del libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" 
de Stephen R. Covey

domingo, 30 de octubre de 2011

Enfrentar nuestros miedos

En una ocasión, un león se acercó hasta un lago
de aguas cristalinas para calmar su sed.
Al acercarse, vio su rostro reflejado en ellas y pensó:
-Dios!, este lago debe ser de ese león!!!
Tengo que tener mucho cuidado con él.

Atemorizado, se retiró de las aguas.
Pero tenía tanta sed que regresó nuevamente.
Aunque ¡ahí estaba otra vez el “león”!… ¿Qué hacer?
¡La sed lo devoraba y no había otro lago cercano!
Retrocedió.

Unos minutos después volvió a intentarlo y
al ver de nuevo al “león”, abrió las fauces
amenazadoramente pero, al comprobar que el otro
“león” hacía lo mismo, sintió terror. ¡Salió corriendo!
Sin embargo… ¡era tanta la sed!

Lo intentó varias veces, pero siempre huía espantado.
Como la sed era cada vez más intensa,
tomó la decisión de beber agua del lago,
sucediera lo que sucediera.
Así lo hizo.

Entonces sucedió lo insospechado:
al meter la cabeza en las aguas,
el “león” simplemente desapareció!!!

El sabio Maestro dice:

“Muchos de nuestros temores son imaginarios.
Sólo cuando los enfrentamos desaparecen. No dejemos
que nuestra imaginación descontrolada usurpe el lugar
de la realidad, ni nos perdamos en las creaciones y reflejos
de nuestras propias mentes…”

(autor desconocido)
Extraído de Coaching para Todos