Jorge Bucay

"Estos cuentos han sido escritos sólo
para señalar un lugar o un camino.

El trabajo de buscar dentro,
en lo profundo de cada relato,
el diamante que está escondido...

...es tarea de cada uno"

miércoles, 2 de enero de 2013

"Te deseo lo suficiente"


Estando en un aeropuerto observé a dos hombre despidiéndose. Se anunciaba la salida del vuelo y junto a la puerta de embarque escuché decir a uno de ellos:
-Hermano, la experiencia de estos años compartido ha sido más que suficiente. Te deseo lo suficiente a ti también.

El abrazo de despedida fue entrañable. Luego partió. El que se quedaba, caminó hacia la ventana donde yo estaba sentado. Ahí parado, me pareció que quería y necesitaba hablar.
Intenté no ser un intruso en su privacidad, pero él me preguntó:

-¿Alguna vez le dijo adiós a alguien muy querido?
-Si, lo hice… Perdone por preguntar, ¿Cuál es vuestra relación?
-Fuimos compañeros de oficina por más de diez años; es como un hermano para mí. Le ofrecieron una oportunidad en el exterior y vino a terminar algunas cosas que le habían quedado pendientes. Su familia ya viajó- dijo.
-Cuando decía adiós le escuché decir “Te deseo lo suficiente”; ¿puedo preguntarle qué significa?

Empezó a sonreír:
-Es un deseo que ha pasado de generación en generación en mi familia. Mis padres y los padres de mis padres se lo decían a quienes amaban. Hizo una pausa por un momento y mirando hacia arriba como tratando de recordar en detalle, sonrió una vez más y agregó:

-Cuando decimos “te deseo lo suficiente” estamos deseándole a la otra persona que tenga una vida llena de suficientes cosas buenas que los sostengan.

Tras una pausa, continuó con lo siguiente como recitándolo de memoria:

Te deseo el suficiente sol para mantener una actitud brillante
Te deseo la suficiente lluvia para apreciar más el sol
Te deseo la suficiente felicidad para mantener el espíritu vivo
Te deseo el suficiente dolor para que los pequeños placeres de la vida aparezcan más grandes
Te deseo la suficiente ganancia para satisfacer tus deseos
Te deseo la suficiente pérdida para apreciar todo lo que posees
Te deseo los suficientes “holas” para que te lleven a través del “adiós”

Entonces, ya con una amplia sonrisa, me saludó y lentamente se alejó

domingo, 21 de octubre de 2012

La oportunidad

Un joven describía entusiasmado lo que soñaba poder hacer por los pobres.
“¿Y cuándo piensas hacer realidad tus sueños?”, le preguntó el Maestro.
“Tan pronto como llegue la oportunidad de hacerlo”.
“La oportunidad nunca llega”, dijo el Maestro.
“La oportunidad ya está aquí”.

Fuente: Coaching para todos (aquí)

lunes, 24 de septiembre de 2012

El Guerrero Samurai

Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario. Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí.

Era famoso por utilizar la técnica de la provocación. Esperaba a que su adversario hiciera el primer
movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama. Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío. Todos juntos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
-¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?
El maestro les preguntó:
-Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio?
-A quien intentó entregarlo, respondió uno de los alumnos.
Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos.
-Dijo el maestro, cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.

DESCONOCIDO
 

Extraído de  planeta deuda (aquí)